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¡Al abordaje!

lunes, 18 de julio de 2011

       En los últimos meses venimos viviendo una situación hasta ahora insólita, una cadena de hechos que nos está acercando al precipicio de la bancarrota, de la suspensión de pagos y al desprestigio de la marca "España", de la marca "Europa". Vivimos en una sociedad en la que el liberalismo económico más feroz se ha ido haciendo hueco entre políticos, empresarios, constructores y demás agentes de destacado papel en el guión de la economía, y esto lo estamos notado ahora más que nunca. Son los especuladores como carroñeros al acecho de las dudas, al acecho de un indicio de desconfianza para conseguir sembrar la semilla del caos, del pánico, generar desconcierto y causar la ruina a ciertos países.

      Pero estos carroñeros antes deben sentirse atraídos por la carroña, deben sentir que en su ataque existe un cadáver económico moribundo que puede ser facilmente devorado, que no va a oponer resistencia. ¿Y de facilitar esa carroña quién se encarga? Aquí es cuando entran en escena las agencias de calificación. Moody's, Fitch y Standard & Poor's han sabido "demoler" el escudo de confianza que existía en países como Grecia, Irlanda o Portugal, y siguen atacando. Este ataque ahora centrado durante los últimos días en España e Italia, cuyos bonos han visto como su prima de riesgo tocaba techos de 250 puntos básicos respecto al bono alemán.

       Está claro que la duda, para extenderse, necesita de un hecho detonador, hechos que en ocasiones no constituyen un riesgo real, pero si una suculenta tajada para estas agencias y especuladores. No han sido suficientes los resultados de los stress test realizados tan sólo hace unos días. Estos muestran una relativa buena salud de los bancos españoles, aunque 5 de las 25 entidades sometidas a éstos no ofrecen total seguridad. Banco Pastor y CatalunyaCaixa son dos de las entidades que no han superado estos test, mientras que bancos como BBVA, Santander o Kutxa han demostrado su excelente capacidad para reaccionar en caso de emergencia. Pero nada vale para especuladores en este ataque que parece estar centrado en la vieja Europa, quizás porque ningún continente posee más flancos que atacar, interesa europa porque es una barra libre para especuladores, animados a devorar por las agencias de calificación que no han hecho más que sembrar el caos y forzar planes de ayuda por parte del Eurogrupo para evitar la caída del Euro, para evitar dejar caer a Estados Europeos como los anteriormente nombrados.

      La crisis del Euro se agrava por momentos, y conforme más dudas existan, más atacaran estos devoradores económicos y más sufrirá la economía europea. ¿Cómo poner fin? Se debate estos días la posible unificación de bonos nacionales de los Estados miembros para conformar "Bonos Europeos", pero la oposición de los países más fuertes en estos momentos (Francia y Alemania) hace imposible su creación. Hasta el momento, seguramente iremos viendo como, nación por nación, vamos cayendo en el abismo del endeudamiento, especulación y falta de financiación por parte de la iniciativa privada, tanto de empesas y bancos como de particulares, ahogados ya por el paro, inflación e hipotecas cada vez más difíciles de afrontar.

David Bayona.

La capital del mundo

martes, 28 de octubre de 2008

Décadas de sistemas económicos diferentes nos han llevados tantas crisis que ya no disponemos de los dedos de las manos para contarlas. Y parece que el ser humano nunca aprende de su error, siempre quiere más y más hasta que... se ha roto el saco en el que acumulaba todo su dinero: Wall Street.
Parece ser que los economistas que defendian el claro modelo de no intervencionismo del estado (neoliberalismo) ahora se han quedado desnudos y tienen que recurrir a los gobiernos, pidiendo planes de rescate creados torpemente por el líder actual del mundo moderno (George Bush), y la aprobación de estos, ya que no hay otra vía de escape.
Los más preocupante de todo es quizás el hecho de que podemos establecer un equilibrio dentro de la propia crisis, alimentando un circulo vicioso cada vez mas dificil de romper. Me explico: si las empresas sufren crisis, estas empezaran con sus recortes de plantilla que generarán desocupación. Al provocar desocupación, hacen a su vez que la población tenga un menor poder adquisitivo, y por tanto descienda el consumo de productos y servicios procedentes de la iniciativa privada. Todo esto hace que las fábricas decrezcan su producción, y por tanto, generen más desempleo.
Esto no tendria que servir para crear un alarmismo exacerbado, sino para que el hombre tomara esta crisis como aviso provindencial de sus nefastas acciones que nos han abocado a todos a una situación de incertidumbre irrevocable.