Un año de Be(r)sos: Enero (I)

lunes, 23 de enero de 2012

Como renacer, marcarse una nueva vida,
como despegar y volar,
intentar remontar errores del pasado,
intentar solventar esos fallos, esas lagunas,
así empezamos nuestros años.

Y nada place más que descubrir tras un error un defecto,
y tras un defecto una virtud: ser únicos.
Porque nadie aspira a la perfección,
nadie sueña con ella porque se encuentra en la percepción,
porque las palabras son peligrosas; 
y error jamás tuvo significado peyorativo en mi diccionario,
sino sinónimo de cambio, mejora, movimiento, brisa,
y miedo de llegar a soñar con la perfección,
porque no hay sueño más efímero,
porque nada es más nada que los sueños,
y menos aún los efímeros, la bruma.

Crecer, es tiempo también de crecer,
cumplir un nuevo dígito,
sentirse más cerca de la madurez o inmerso en ella,
navegar entre nuevas caras, nuevos conocimientos,
o amarrar velas en alta mar, cuestión más preocupante;
dejar el miedo atrás y correr hacia el riesgo,
devenir un viejo loco, o un joven estúpido,
sonreír entre dolor, o sufrir entre sonrisas,
sensaciones nuevas, nuevos secretos y sentimientos.

Preguntas locas,
correr para crecer, o crecer para correr,
Vivir amando, o amar viviendo,
arrastrar sueños, o dejarse arrastrar por ellos;
comprender nuestros errores,
saber que en ellos vuela nuestra virtud,
jamás desear efímeros, imposibles,
y cuestionarse lo incuestionable para, quizás, llegar a la verdad más profunda; 
a uno mismo, al silencio.

Mi vida dos elecciones generales y un día después...

lunes, 21 de noviembre de 2011

     Hace 7 años, yo estaba tan inocente como siempre, con sólo 12 años, sentado en la alfombra de mi salón frente al televisor, presenciando a un señor (que yo no alcanzaba a saber aún quién era) muy muy contento, y otro, muy muy triste. Mis padres me decían que "habían ganado los otros" y que no sabían muy bien qué iba a pasar de ahora en adelante.
     Y pasaron muchísimas cosas. Pasaron dos legislaturas de aquel señor "que yo no alcanzaba a saber quién era", el hoy expresidente Jose Luís Rodríguez Zapatero. Hitos sociales sacudieron nuestro país como la creación de un ministerio de igualdad (ya desaparecido), el nombramiento de una mujer como ministra de defensa, la aprobación del matrimonio (sí sí, matrimonio y ninguna otra palabreja) homosexual, prestaciones para madres primerizas, etc.
     La cosa iba bien, la gente estaba contenta, pero el lobo pronto atenazó a caperucita en ese bosque salvaje que llaman los mercados. Estalló la crisis financiera y económica en Estados Unidos y en un santiamén, en España explotó no una burbuja inmobiliaria, sino una bomba nuclear de proporciones jamás conocidas en nuestro país. La ley del suelo aprobada durante el Gobierno de Aznar había calificado como urbanizable hasta algunas nubes y estrellas, con sus respectivas consecuencias. Especulación, esa es la palabra. Especulación que, como era tan rentable, hizo que España se convirtiera en un país de ladrillo, en un país centrado en la construcción y que había olvidado que sus jóvenes debían seguir estudiando, un país de albañiles y constructores, y especuladores claro está. 
     En el momento del estallido, este "señor que yo no alcanzaba a saber quién era" se negaba a aceptar la evidencia, y ésto le perjudicó sobremanera. Yo por aquel entonces ya tenía una mayor madurez, estaba cursando mis estudios en la ESO y ya había dejado atrás a algunos compañeros carne de cañón del sistema educativo y del fracaso escolar galopante de nuestro país. Pero yo seguía adelante, con ganas de estudiar, saber, conocer, entender las noticias y enterarme de toda la actualidad. Así llegué a Bachillerato y llegué a la universidad. Allí comprendí todo, todo lo que no no alcanzaba a comprender hasta entonces. Y allí llegó el cambio. Un cambio político que TODOS los españoles esperaban ansiosos. ¿Por qué? La sociedad, descontenta con la gestión de aquel señor que yo no alcanzaba a comprender quién era, huyó apavorida del seno de aquel partido que había traído "aquellas grandes desgracias a nuestro país". 
     González Pons, Ana Mato y Aznar, en el Comité Ejecutivo Nacional. | Alberto Cuéllar          Ahora es el señor que hace siete años estaba muy muy triste el que está contento, y del señor que estaba muy muy contento no sé nada, no ha aparecido, ahora en cambio hay otro señor muy muy triste, sólo y que ha sido devorado por un descontento popular causado por esta bomba nuclear (denominación que yo creo más adecuada para la burbuja inmobiliaria).
     Hoy, España es azul. El PP gobierna con la MAYOR MAYORÍA ABSOLUTA DE LA HISTORIA DE LA DEMOCRACIA. Los partidos nacionalistas viven sus mejores momentos en el congreso que representa la unidad de todos los españoles, la izquierda se divide más que nunca y España, hoy tras esos 7 años, navega a la deriva entre primas de riesgo, deudas, caídas del selectivo, fracaso escolar, problemas territoriales, una Unión Europea en crisis, un Euro lastrado por los rescates a Grecia, Portugal e Irlanda y un cambio político que parece ser, no ha cambiado nada un día después (la prima de riesgo ha subido respecto a ayer y el Ibex-35 ha caído cerca de un 3,5%).

     Y colorín colorado, este cuento no ha acabado....

La tormenta perfecta

jueves, 10 de noviembre de 2011

       Un día después de que la prima de riesgo Italiana rompiera su techo, Sarkozy y Merkel han hecho públicas sus pretensiones de conseguir que la eurozona se reduzca, sea más compacta y se establezcan diferentes "velocidades" de crecimiento. Los cimientos de la Unión se tambalean, parece ser que las cargas explosivas de la deuda adquirida por algunos países los ha dinamitado. Hemos llegado a un punto desconocido hasta ahora, un punto en el que importa salvar a toda costa "lo que queda", aislar a los enfermos, establecer una cuarentena a los infectados y poner a salvo a los sanos (o relativamente sanos).

      Se ha llegado demasiado lejos con el endeudamiento. Algunos países se han vendido prácticamente, ¿Qué queda del crecimiento de hace unos años? ¿Qué queda de ese espíritu europeo de raciocinio, de ese espíritu de unión? Nada. Estas intenciones dejan claro que el modelo europeo está en crisis, aunque algunas medidas como la creación de los eurobonos dejan entrever un ápice de aquellas viejas buenas intenciones.

      Primero Grecia, Portugal después y ahora Italia. Y me viene una pregunta a la cabeza, ¿Cuánto tardará España? En un primer momento, yo mismo veía lejano un rescate a España, muy lejano, pero no lo veo así en estos momentos. Las Autonomías se han endeudado hasta límites inimaginables, han asumido competencias provocando que en España actualmente existan 17 sistemas educativos y 17 sistemas sanitarios, entre otros descabellados planes. Mientras Europa se unía, nosotros nos separábamos, siempre nadando a contracorriente a través de la historia.

      No paran de repetirnos que nuestro país es sólido, pero realmente yo ahora tengo mis dudas. La reforma constitucional para incluir el artículo del techo de deuda de las autonomías ya nos da la sospecha de que el tema es muy preocupante, una reforma constitucional deprisa y corriendo, en verano, para no causar alarma, no mermar más la confianza en nuestro país.

       Caídas de los selectivos, subida de las primas de riesgo, deudas titánicas, dirigentes incompetentes, paro, desempleo, bajada del poder adquisitivo, más despidos, rescates, caídas de países y nacionalismos nos están arrojando a un abismo en el que España cada vez ve la luz más lejana, un abismo en el que Grecia, Portugal e Italia han caído ya y cuyos gritos económicos reverberan en los oídos de inversores, agencias de calificación y especuladores.

    Una tormenta perfecta, realmente.


David Bayona

Versos borrachos (2)

lunes, 1 de agosto de 2011

Me sumerjo entre el miedo de un pasado oscuro,
trago pena, dolor, silencio;
y miro al cielo, esperando un beso que no llega,
y miro al suelo, y veo caer una pequeña lluvia de lágrimas,
son las lágrimas de la desazón que habita en mí,
son las lágrimas del recaer, del volver a errar,
del odio hacia uno mismo;
y me tiembla la mano.

Tú no estás, y yo sólo quiero irme,
tu te fuiste, y yo no estoy,
y fueron oscuros los segundos,
minutos,
horas,
días,
meses,
años;
y conseguí ver luz, abandonar esa botella,
esa que ahora sostengo entre las manos,
con la mirada baja y el corazón en un puño,
con los ojos cerrados y el reloj parado,
porque ahora ya no avanza,
porque ahora, la manecilla,
solo gira en el sentido contrario.

Porque vuelven los versos borrachos,
los besos frustrados,
las caricias que no vuelven,
el tiempo malgastado,
las flores que no huelen,
los pasos cansados,
las sonrisas que duelen,
el lamento cortado;
el amor que desapareció.

Y lloro,
y sufro,
y bebo;
y mi garganta no traga alcohol,
solo dolor,
ese silencio hundido,
ese miedo antes perdido,
esa oscuridad antes hecha luz;
y todo,
porque me faltas tú.

David Bayona.

Vendaval de agua

miércoles, 20 de julio de 2011

Te expandes, en el tiempo y el espacio,
como aire, como agua,
vuelas entre silencios, murmuros,
te encargas de llenar cada espacio,
das plenitud al conjunto, a mi corazón,
con tus caricias, tus besos,
tu cuerpo y mi cuerpo vuelan juntos,
y siento, y sientes que esto es más,
que esto es un vendaval de agua,
que se mueve llenándolo todo,
sin dejar ni un sólo rincón.

Tu sonrisa, mi mirada,
tus latidos, mi felicidad,
y tu vida, hoy mi vida;
porque el tiempo se detuvo,
las nubes dejaron de volar,
el viento bailaba entre los fresnos,
y el silencio cantaba canciones de amor;
y todo ello en el mismo momento en que apareciste,
en ese mismo momento en el que tu mano se topó con la mía;
en ese mismo momento en el que tus sueños empezaron a parecerse a mis sueños,
y ahora escribo porque recuerdo ese momento, como tantos otros contigo; perfectos.

Y cada rima que escriba,
cada verso que componga en vida,
llevará oculto tu nombre,
contendrá un vendaval de agua;
de esos que lo llenan todo,
de esos que se expanden,
de esos que se parecen a ti,
de esos que me recuerdan a un beso,
tierno, dulce, secreto,
porque somos uno,
porque ya no hay duda;
y porque jamás dos personas,
juntando la mirada,
habían volado tan alto.

Déjame guardarte, déjame deleitarme con nuestra complicidad,
déjame insito un beso en el corazón,
y nunca te vayas,
y nunca me iré;
y volaremos, y el vendaval de agua siempre vivirá en mi,
siempre vivirás en mi.



David Bayona.

¡Al abordaje!

lunes, 18 de julio de 2011

       En los últimos meses venimos viviendo una situación hasta ahora insólita, una cadena de hechos que nos está acercando al precipicio de la bancarrota, de la suspensión de pagos y al desprestigio de la marca "España", de la marca "Europa". Vivimos en una sociedad en la que el liberalismo económico más feroz se ha ido haciendo hueco entre políticos, empresarios, constructores y demás agentes de destacado papel en el guión de la economía, y esto lo estamos notado ahora más que nunca. Son los especuladores como carroñeros al acecho de las dudas, al acecho de un indicio de desconfianza para conseguir sembrar la semilla del caos, del pánico, generar desconcierto y causar la ruina a ciertos países.

      Pero estos carroñeros antes deben sentirse atraídos por la carroña, deben sentir que en su ataque existe un cadáver económico moribundo que puede ser facilmente devorado, que no va a oponer resistencia. ¿Y de facilitar esa carroña quién se encarga? Aquí es cuando entran en escena las agencias de calificación. Moody's, Fitch y Standard & Poor's han sabido "demoler" el escudo de confianza que existía en países como Grecia, Irlanda o Portugal, y siguen atacando. Este ataque ahora centrado durante los últimos días en España e Italia, cuyos bonos han visto como su prima de riesgo tocaba techos de 250 puntos básicos respecto al bono alemán.

       Está claro que la duda, para extenderse, necesita de un hecho detonador, hechos que en ocasiones no constituyen un riesgo real, pero si una suculenta tajada para estas agencias y especuladores. No han sido suficientes los resultados de los stress test realizados tan sólo hace unos días. Estos muestran una relativa buena salud de los bancos españoles, aunque 5 de las 25 entidades sometidas a éstos no ofrecen total seguridad. Banco Pastor y CatalunyaCaixa son dos de las entidades que no han superado estos test, mientras que bancos como BBVA, Santander o Kutxa han demostrado su excelente capacidad para reaccionar en caso de emergencia. Pero nada vale para especuladores en este ataque que parece estar centrado en la vieja Europa, quizás porque ningún continente posee más flancos que atacar, interesa europa porque es una barra libre para especuladores, animados a devorar por las agencias de calificación que no han hecho más que sembrar el caos y forzar planes de ayuda por parte del Eurogrupo para evitar la caída del Euro, para evitar dejar caer a Estados Europeos como los anteriormente nombrados.

      La crisis del Euro se agrava por momentos, y conforme más dudas existan, más atacaran estos devoradores económicos y más sufrirá la economía europea. ¿Cómo poner fin? Se debate estos días la posible unificación de bonos nacionales de los Estados miembros para conformar "Bonos Europeos", pero la oposición de los países más fuertes en estos momentos (Francia y Alemania) hace imposible su creación. Hasta el momento, seguramente iremos viendo como, nación por nación, vamos cayendo en el abismo del endeudamiento, especulación y falta de financiación por parte de la iniciativa privada, tanto de empesas y bancos como de particulares, ahogados ya por el paro, inflación e hipotecas cada vez más difíciles de afrontar.

David Bayona.

Tesoro perdido

miércoles, 4 de mayo de 2011

Cada mañana yo solía sonreír pensando en ti,
cada segundo yo solía respirar,
porque tú me dabas aire,
cada tarde yo solía saltar de felicidad al verte,
pero cada madrugada no tenía que soñar,
porque te tenía, porque tenía mi tesoro,
mis sueños eran realidad.

Ahora cada mañana ya no sonrío pensando en ti,
me invade la tristeza,
cada segundo ya no suelo respirar,
no me das tú aire,
cada tarde yo ya no salto de felicidad,
porque ya no te veo,
pero tampoco sueño cada madrugada,
porque no duermo, no vivo,
me aferro a recuerdos para no morir.

Y es que cuando eres tú mismo el que entierra tu tesoro,
la vida pierde aún más el sentido,
tus días se desmoronan,
tus ojos sólo lloran,
y tu cabeza sólo grita un nombre,
un lugar,
una fecha,
un adiós.