Occidente VS Oriente

domingo, 18 de enero de 2009


A medida que uno avanza en el transcurso de su vida va adquiriendo conocimiento de cómo ha llegado el muno a convertirse en lo que realmente es hoy: una maraña de intereses economicos y políticos en la que nada está definido y en la que han quedado atrapados los elementos más vulnerables de nuestra sociedad: la gente de a pie.




Así se ha consagrado uno de los más importantes conflictos contemporáneos: el conflicto palestino-israelí. Día tras dia vemos en nuestros televisores centenares de muertos, decenas de bombardeos y unos pocos líderes políticos que marean la perdiz hasta tal punto que esta dinamica se repite una y otra vez, incidiendo en personas que ni tan si quiera saben por qué luchan, por qué mueren.




Mientras esto ocurre, las potencias occidentales ven esto como algo ajeno a ellas y se limitan a "condenar" los actos violentos por parte de Israel contra los palestinos. Recordemos que todo este conflicto viene dado por EEUU cuando, después de la 2ª Guerra Mundial recompensaron a los judios por el genocidio nazi otorgándoles Israel, territorio palestino. Así se dió pie a que una guerra fuera posible. Esperemos que esto no acabe covirtiéndose en una 3ª Guerra Mundial por parte del animal más destructivo de la tierra: el ser humano.





db.

Miedo

martes, 6 de enero de 2009

Sientes que te aferras a algo intagible, a la cual no deberías aferrarte. Y sientes miedo. Miedo de sentir algo más. Pero el miedo dejó para mí de ser algo a lo que aferrarme hace mucho. Sí. El miedo dejo de ser algo a lo que aferrarme. Pero el miedo no se fué. Miedo. Y lo sientes. Pero el miedo no me da miedo, lo que tenga que ser será y si es miedo lo que tiene que pasar no sentiré su frío abrazo, porque el miedo dejó de ser para mí algo a lo que aferrarme. Miedo.

Aún no soy mayorcito...

sábado, 20 de diciembre de 2008


Que poco sé y cuanto me queda por aprender... Supongo que después de equivocarme unas cuantas veces, deberá venir algun acierto, pero no soy partidario del azar ni de la suerte. Estos días tan sólo hay una cosa en la que piense, y me asusta... Creedme si digo que nunca habia entrado en mi cabeza algo con tanta determinación, que hasta sueño con su cara, que hasta sueño con su risa, que hasta sueño con sus carícias. No pretendo escribir en verso, pues nunca se me dió bien eso, pero la prosa se queda corta si de hablar de ti se trata. Y esque con sólo un roce de su piel, mi cuerpo tiembla, mis ojos brillan y mi corazón, como nunca antes, palpita.



D.B.

Versos llorados

martes, 18 de noviembre de 2008

Y ver que todo a tu alrededor
se oscurece
se torna azul oscuro casi negro
ves que la infelicidad
se ha hecho mujer
que ha tomado nombre de mujer
que el miedo ha tomado parte en ella,
y los golpes han conducido su vida
que se ha aferrado a una fe
que no ha escuchado sus plegarias
que sus lamentos se han perdido en un vacio
cuyo eco suena aún en su memoria
y lo hará hasta el último de sus días
que ella espera cercano,
pero yo espera que nunca llegue
pues no podria despedirme nunca
de la que ha sido mi mentora
quien me ha dado alegrias
ilusiones para seguir,
ahora te las daré yo.

Y del dolor nació el dolor
nació la semilla
cuyo fruto soy yo
nació la razón
por la que sé
que tengo que seguir aquí
quien me ha dado la vida
y cada día renueva en mi
cada uno de los latidos
que creia perdidos,
y yo haré de ese dolor
alegría
teharé sonreir
te daré la vida que tu me regalaste
te dare momentos
para que vivas en ellos
cuando los tuyos
pierdan el sentido
te daré todo lo que necesites
y yo pueda ofrecerte,
nunca lo olvides.

Y del dolor
que dió a luz al dolor
nació la luz
que matizó el dolor
que dió color
o al menos lo intentó
a cada momento
que entre sus manos
agarró.

Por eso,
cada verso que escriba
cada rima que componga en vida
guardara tres nombres escondidos,
os guardará para siempre
como yo lo haré
hasta la eternidad.







D.B.

Versos rotos

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Como triste color
la suerte rompió
como ave perdida
quedo la mia
pues has herido
mi vida
con tu vida
has cerrado mis ojos
con tu cobardía
y con tu mirada perdida
has hechizado la mia
haciendo que cada dia
se torne pesadilla
sin tu recuerdo
que antes vivia
en cada esquina
de mi alma baldia
D.B.

Etiquetas

sábado, 8 de noviembre de 2008



Estoy cansado, exhausto por la cantidad de gente que pasa por la vida imponiendo sus gustos, etiquetando a los demás segun sus preferencias, etiquetando sin conocer del todo un tema, etiquetando por etiquetar. Y quizás sea yo el que más etiquetas tenga, y quizás me las he ganado todas, pero creo que soy algo más que etiquetas, soy una persona y como tal tengo mis momentos buenos, mis momentos malos, mis errores, mis aciertos (más bien pocos) y mi poco sentido de la integridad.


Estoy cansado, exhausto por la cantidad de momentos en los que he tenido que aguantar, en los que he tenido que ahogarme en lágrimas para poder seguir, en los que he tenido que sobreponerme a mi entorno. Y quizás lleve las cosas hasta un punto extremo, pero como ya he dicho, estoy cansado. Mi caracter negativo se ha forjado en decepciones, en errores y en pérdidas que para mi lo han supuesto todo.


Y etiquetadme si quereis, no niego que he hecho cosas que merecen una bofetada, que merecen más pérdidas, pero siempre seguiré equivocándome, es algo que no creo poder evitar, es algo necesario para que yo pueda ser una persona.






D.B.

Cuatro paredes

viernes, 7 de noviembre de 2008


Pasaban de las nueve cuando la voluminosa y suntuosa sombra de Manuel cruzaba el umbral de la puerta. Siguió avanzando hasta el lugar donde se encontraba María, su esposa. No intercambiaron palabras, sólo una desdeñosa mirada por parte de Manuel que hizo aflorar en los ojos de su mujer un leve brillo de intranquilidad. María apartó la mirada y simuló un ajetreo en la cocina inexistente para romper la tensión del momento. Empezó a mover cacerolas, a cambiar de sitio sartenes y a rebuscar por los cajones con la aparente intención de encontrar algo que ni ella misma parecía saber qué era. En una de estas maniobras, varias sartenes cayeron al suelo con tal estrépito que María no puedo evitar sobresaltarse. Entonces un grito cargado de ira se sobrepuso al fuerte ruido metálico que aún no había cesado.


-¿¡Nunca aprenderás a tener más cuidado o qué!?


- Lo… Lo… Lo siento – Respondió María titubeante e insegura de lo que hacía


- ¿Lo sientes? Creo que con eso no van a volver las cosas a su sitio, ¡Recógelo todo inmediatamente! – Le ordenó Manuel


- Sí sí claro… - Contestó ella temerosa y con temblores en las manos


- Más te vale que cuando suba del bar esté todo en orden – Dijo remarcando su autoridad sobre la pobre mujer que yacía en el suelo arreglando lo que sus propios nervios habían provocado.


Tras aquellas amenazadoras palabras, Manuel desapareció de la cocina y tan solo un segundo más tarde se oyó el fuerte portazo que éste dio. Y allí se encontraba María… día tras otro la situación empeoraba y su impotencia hacia todo aquello le oprimía el pecho cada vez que pensaba en el giro que había dado su vida, en la espiral sin sentido que se había convertido su monótona rutina. La soledad le envolvía y aislaba de su antigua vida que ya quedaba muy lejos. En los últimos meses su rostro se había visto desmejorado y algunos moratones daban a entender la brutalidad a la que se tenía que enfrentar.


En ese momento una lágrima empezó a asomar por su castigado rostro y fue resbalando poco a poco hasta perderse en los numerosos surcos que marcaban sus facciones. Pero aquella lágrima era mucho más que una simple lágrima, encerraba el dolor, la agonía y el sufrimiento que debía superar cada mañana para levantarse, para mirar hacia delante aunque el horizonte estuviera borroso y vacío de significado. Incluso en ocasiones una duda fugaz asaltaba su mente al preguntarse cuanto tiempo se prolongaría su nefasta existencia.


Las lágrimas se convirtieron en sollozos que acabaron con el silencio que le rodeaba. El miedo invadía cada rincón de su mente al pensar en lo que aquel sujeto podría llegar a hacerle si se enterara que aquella misma mañana había visitado el juzgado… Aunque nunca lo habría hecho de no ser por el aborto que le provocó tan solo unas semanas atrás Manuel al empujarla delante de las escaleras: la caída se le tornó inevitable. No podía recordar ese momento ni los que le seguían. Tan solo perduraba en su cabeza el sonido sordo de la caída, la sirena de la ambulancia, gente hablando y murmurando a su alrededor…


No podía dejar pasar aquello… había decidido actuar y esperaba poder sentir aunque fuera un pequeño atisbo de seguridad que tanta falta le hacía. Pero algo la sacó de su ensimismamiento, un ruido brusco y seco de una frenada de un coche. Se levantó del suelo sobre el que tantas veces había llorado y se asomó a la ventana. El panorama era desolador: había un coche parado en mitad de la calzada y justo delante de éste, entre una masa de multitud que se arremolinaba para saber que había pasado, yacía tendido un cuerpo. Era Manuel. “¡No respira, no respira!” gritó un hombre que intentaba reanimarle.


María no sabía qué debía sentir en ese momento… Su corazón había dado un vuelco pero algo le decía que acababa de recuperar su ansiada libertad y que podría salir de aquellas cuatro pareces de su casa que delimitaban su antigua celda.