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sábado, 28 de julio de 2012
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David Bayona
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Llanto desde el odio
jueves, 26 de julio de 2012
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David Bayona
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Llanto desde el odio
De nuevo aquí están mis poemas. He comenzado una nueva serie de versos llamada "Llanto desde el odio" compuesta por 25 poemas en un principio e inspirándome en la obra del gran Pablo Neruda "20 Poemas de Amor y una Canción Desesperada". Obviamente, los míos no llegan ni a la suela de los zapatos de los suyos, pero tienen el mismo sentimiento, estoy seguro. Numerados del 1 al 25 iré publicándolos conforme vaya escribiendo, este es el primero de ellos.
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David Bayona
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Autodestrucción
martes, 17 de julio de 2012
Despiertas, miras a tu alrededor y sólo ves ruinas, destrucción, silencios, miedo y horror. Sabes que todo lo has creado tú, y lloras desconsoladamente contra la pared sabiendo que nunca llegarás a alcanzar la felicidad que tenías antes de todo eso... Has traicionado todo lo que más querías, has matado lo que otros sentían por ti, has aniquilado tu propia sonrisa, porque sabes que jamás sonreirás como antes de todo esto. Tu mirada está perdido, tus pies caminan hacia el mismo lugar aunque no conozcas la finalidad y tus sueños acumulan todos tus deseos, te muestran lo que has perdido, a modo de castigo...
Llegan momentos en la vida en los que uno se da cuenta de cómo ha actuado, y no puede ni creerlo. En esos momentos, te sientes perdido y sólo suplicas revivir todo lo que has perdido. Y eso es lo único que buscarás por siempre en tu vida, le buscaras a él, sus caricias, sus besos, y harás lo que sea, renunciarás a tus sueños porque ninguno tiene sentido sin él...
D.B.
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David Bayona
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Como Neruda
domingo, 15 de julio de 2012
Como Neruda, puedo escribir los versos más tristes esta noche,
me siento esquivo, sin aliento, triste, eché mis lágrimas al mar y se mezclaron con el viento,
solté la vela mayor y el sonido de las olas me atrapó,
escondí un tesoro en el corazón, mas perdí el mapa...
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David Bayona
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Tarde
miércoles, 6 de junio de 2012
En esta noche oscura la lucidez me ciega y el miedo me invade,
las palabras se funden con las lágrimas y fuera hace frío,
dudas sobre las bases, te aborda la duda más cruel y despiadada,
y no sabes si tus logros, si tus pequeños méritos sirven de algo,
si la felicidad se basa en eso que tienes, o si debes ir más allá.
El camino emprendido puede o no ser el definitivo,
puedes emprender cambios y realizar acciones que te acerquen a tus metas,
porque a veces nos olvidamos de su existencia y nos desviamos,
nos perdemos en el frío y oscuro bosque de la vida,
y nos vemos arrollados por potentes fuerzas que nos alejan,
nos confunden y nos encierran en cárceles vacías.
Cada decisión, cada paso te hace emprender tu ruta, esa que sigues ahora,
y cada ruta es un escenario completamente diferente del anterior;
desiertos, estepas, montes y prados;
vislumbras una pluralidad infinita de refugios donde esconderte,
tienes miedo a llegar a la meta y esas rutas te permiten burlarla por un tiempo.
Pero a veces, cuando crees estar decidido para afrontar el verdadero camino,
es tarde;
A veces las migas de pan del camino son devoradas por los animales del bosque,
o la fría lluvia crea nuevos torrentes de agua donde antes había tierra firme,
a veces es el sol el que te ciega y te impide tomar caminos correctos,
a veces te desvían los árboles caídos por la tormenta,
a veces la espesa hiedra te impide acceder a la meta,
y te pierdes,
y jamás vuelves.
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A la velocidad de la luz
miércoles, 18 de abril de 2012
Creces,
maduras,
dejas suenos en el camino,
otros ya los llevas en tu caza-mariposas,
ves la sucesión de imágenes a través de tus recuerdos,
y te invade una profunda añoranza, un profundo sentimiento,
una sensación de resignación, de no poder evitar seguir avanzando;
seguir nadando en ese torbellino descomunal y arrollador al que llamamos vida.
Una sonrisa,
caricias en la cuna,
el sonido de un juguete,
un rostro que empiezas a reconocer,
palabras que empiezas a articular, o a intentarlo,
y de repente te pones erguido y empiezas a recorrer camino,
empiezas a trepar, esquivar obstáculos, aprender a no caer y levantarse,
y te conviertes en la luz, que va buscando entre las nubes un lugar, y vuelas como ella.
Y quieres decrecer y volver a vivir momentos que forman parte del tú más profundo,
quieres volver hacia atrás, invertir esa luz imparable y viajar con ella hacia atrás,
deleitar una mirada que no pudiste, una sonrisa que hoy te hace estallar,
y te hace llorar, que te duele recordar porque sabes que la luz partió,
eres pasto del ineludible paso del tiempo, del más oscuro reloj,
eres pasto de las llamas que provocan el renacer del fénix,
que nos hacen cambiar de etapa sin percatarnos,
que nos hacen crecer por dentro,
también por fuera,
y sin opción.
Quieres volver porque ha oscurecido y nunca supiste encontrar el camino a casa,
deseas parar el tiempo para gritar en un instante eterno y vivir en él,
quieres hacer de la quietud tu casa, del recuerdo tu entorno,
tienes miedo, el tablero empieza a desdibujarse,
las casillas eran juegos de ayer, de tu niñez,
ahora los juegos quedan en tu mente,
y vuelves a casa para jugar,
y aún a riesgo de perderte
intentas regresar rápido,
y sentir calor,
sonreír.
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David Bayona
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